
Dislipidemia en niños y adolescentes: síntomas, causas y manejo en endocrinología infantil
Soy la Dra. Consuelo Pino Castillo, endocrinóloga infantil en Antofagasta, Chile, y quiero explicarte de forma clara qué significa tener dislipidemia en niños y adolescentes, cuándo debe preocuparnos y cómo la abordamos en consulta. La dislipidemia infantil ocurre cuando los niveles de lípidos en sangre, como colesterol total, LDL, HDL o triglicéridos, están alterados. Aunque muchas veces no da señales evidentes, sí puede convertirse en un factor de riesgo cardiovascular importante a futuro, porque desde la infancia puede empezar a aumentar el riesgo de aterosclerosis y otras enfermedades cardiovasculares.

Qué es la dislipidemia infantil
Cuando hablo de dislipidemia, me refiero a colesterol LDL alto, triglicéridos elevados, HDL bajo o una combinación de estos hallazgos. En pediatría, consideramos alto un colesterol total desde 200 mg dl, LDL desde 130 mg/dL, triglicéridos sobre 100 en menores de 9 años y sobre 130 mg/dL sobre los 10 años. Estos valores no se interpretan aislados: siempre los relaciono con antecedentes familiares, peso, alimentación, presión arterial, crecimiento y contexto puberal.
Dislipidemia síntomas: lo que suelen notar los padres
Uno de los puntos más importantes es este: la mayoría de los niños con dislipidemia en niños no presenta molestias claras. Por eso muchas veces el diagnóstico aparece en exámenes de rutina o al estudiar sobrepeso, obesidad o antecedentes familiares. En casos específicos, sobre todo en alteraciones genéticas severas, pueden aparecer xantomas, pero no es lo habitual. Lo más frecuente es que el problema conviva con otros factores de riesgo, como aumento de peso, vida sedentaria, resistencia a la insulina, hipertensión arterial o alteraciones de glucosa que incluso pueden acercar al paciente a diabetes mellitus o al síndrome metabólico.
Causas: dislipidemia primaria y dislipidemia secundaria
En endocrinología pediátrica en Antofagasta, Chile, diferenciamos dos grandes grupos. La dislipidemia primaria suele tener una base genética, como ocurre en la hipercolesterolemia familiar. Aquí el niño puede tener colesterol alto aunque coma razonablemente bien y mantenga un peso normal. En estos casos, revisar antecedentes de infarto precoz, colesterol elevado en padres o abuelos y enfermedad cardiovascular temprana es clave.
La dislipidemia secundaria, en cambio, aparece como consecuencia de otras condiciones. Entre las más comunes veo obesidad, resistencia a la insulina, sedentarismo, alimentación rica en ultraprocesados, hipotiroidismo, diabetes y síndrome de ovario poliquístico en adolescentes. También algunos medicamentos pueden alterar el perfil lipídico. En adolescentes mayores, el consumo excesivo de alcohol también puede empeorar triglicéridos y salud metabólica, por lo que no debe minimizarse.

Relación con obesidad, resistencia a la insulina y síndrome metabólico
En mi práctica clínica, la dislipidemia rara vez llega sola. Con mucha frecuencia la encuentro junto a obesidad, aumento del perímetro abdominal, acantosis nigricans y alteraciones de glucosa o insulina. Esa combinación nos obliga a mirar al niño de manera integral, porque puede formar parte del síndrome metabólico. Sabemos que el sedentarismo se asocia con peor perfil lipídico, mayor presión sistólica, obesidad y más riesgo cardiometabólico. Por eso el enfoque no puede limitarse a “bajar el colesterol”, sino a corregir el contexto completo para proteger la calidad de vida actual y futura.
Dislipidemia diagnóstico: cómo lo estudio en consulta
El dislipidemia diagnóstico comienza con historia clínica, antecedentes familiares y examen físico. Luego solicito perfil lipídico, idealmente repetido si sale alterado, porque las guías recomiendan confirmar con al menos dos mediciones separadas. También evalúo glucosa, insulina, función tiroidea y otros exámenes según el caso para descartar dislipidemia secundaria. Además, considero si el niño está en edad de tamizaje universal: hoy se recomienda pesquisar una vez entre los 9 y 11 años, y nuevamente entre los 17 y 21 años.
Manejo en endocrinología: qué hacemos realmente
El manejo en endocrinología infantil busca identificar la causa y actuar antes de que el daño avance. El primer paso casi siempre es el mismo: cambios intensivos y sostenibles en alimentación, rutina y entorno familiar. Hablo de disminuir bebidas azucaradas, frituras y ultraprocesados, mejorar fibra, legumbres, frutas, verduras y grasas saludables, y acompañar a la familia para que los cambios en el estilo de vida sean posibles de mantener. También indico al menos 60 minutos diarios de actividad física, porque moverse ayuda a reducir los niveles de triglicéridos, mejorar HDL, peso, sensibilidad a la insulina y salud vascular.
Cuando el problema es una dislipidemia mixta, es decir, colesterol y triglicéridos alterados a la vez, el manejo debe ser aún más ordenado. Primero priorizo corregir alimentación, sedentarismo y exceso de peso; luego trato causas endocrinas o metabólicas asociadas. En casos seleccionados, especialmente si existe hipercolesterolemia familiar o LDL muy elevado persistente, el tratamiento de la dislipidemia puede incluir fármacos en mayores de 10 años, siempre con criterios estrictos y seguimiento especializado. Las guías consideran terapia con estatinas cuando el LDL se mantiene muy alto pese a intervención intensiva, sobre todo si hay antecedentes familiares o múltiples factores de riesgo.
Además, el seguimiento periódico permite evaluar la respuesta al tratamiento, ajustar objetivos y detectar a tiempo nuevas alteraciones metabólicas. En niños y adolescentes, intervenir precozmente no solo ayuda a normalizar el perfil lipídico, sino también a prevenir complicaciones futuras y promover hábitos sostenibles desde etapas tempranas de la vida.

Cuándo consultar
Recomiendo consultar si tu hijo tiene antecedentes familiares de colesterol alto o infarto precoz, si presenta sobrepeso, obesidad, presión arterial elevada, resistencia a la insulina, sospecha de diabetes mellitus o si en un examen aparece colesterol total sobre 200 mg dl o triglicéridos elevados sobre 100 mg dl en menor de 9 años, sobre 130 en mayores de 9 años o LDL sobre 130 o HDL bajo 45 . Detectarlo temprano cambia el pronóstico. En Mediped, ubicado en Antofagasta, Chile, realizo una evaluación completa para definir si se trata de dislipidemia primaria o dislipidemia secundaria, orientar exámenes y diseñar un plan realista para proteger su salud metabólica y cardiovascular.

Dra. Consuelo Pino Castillo
Endocrinóloga Infantil
Titulada Pontifica Universidad Católica de Chile
